Haciendo jardinería.

Como muchos desde que comenzó la pandemia en 2020, he tenido mucho tiempo en casa, y una forma de aprovechar el tiempo y distraerse de los problemas es empezar un pequeño huerto familiar.
En mi caso tengo la desventaja de vivir en un clima extremo con veranos muy calientes y seco la mayor parte del año, así que ha sido un reto poder hacer crecer algo, pero entre muchos fracasos he tenido algunos éxitos que les quiero compartir.

De entrada no quise invertir mucho en el nuevo hobby sino utilizar lo que tenía a mano, así que reuní las macetas vacías que estaban por la casa y comencé a juntar tierra y hojas del jardín y comencé sembrando cosas de la cocina, las semillas de un tomate que salió muy sabroso, las semillas de unos pimientos morrones de colores, los rabos de algunas cebollas, zanahorias, apios y lechugas, o los germinados de alguna papa.

El primer año no hubo mucho éxito, con excepción de los pimientos que hasta la fecha siguen felices y dando fruta constante, otras cosas no fueron tan bien como el apio y la lechuga que no vivieron mucho. Logré crecer una zanahoria que tenía muy buen sabor, y éste año, los tomates si dieron fruta, aunque algo pequeña. Esta primavera, además armé un par de cajas para sembrar y puse frijoles, maiz y calabaza. Lo malo es que ya con el calor encima, espero que logren pasar el verano.



Pero el jardincito ha ido creciendo y hemos comido flor de calabaza, cebollin, tomate y zanahorias, con suerte y podamos tener algo mas este año, y si no, para la siguiente primavera, ya con mas experiencia.
